DECLARACIÓN DE CUMPLIMIENTO

1. Lucha contra la corrupción, sanciones y control de las exportaciones

Mantenemos una política de tolerancia cero frente a la corrupción, el soborno y los conflictos de intereses. Dada la envergadura de nuestra empresa y nuestro perfil de riesgo —operamos en los Países Bajos y en la UE, sin relaciones comerciales en países de alto riesgo—, esta política está diseñada de forma proporcionada. En concreto: los empleados no pueden ofrecer ni aceptar regalos, pagos o favores que puedan influir en las decisiones empresariales; todos los pagos se realizan exclusivamente a través de canales bancarios trazables y no se llevan a cabo transacciones en efectivo de importancia; la dirección revisa cada nueva relación comercial antes de formalizar un acuerdo; y los empleados pueden comunicar sospechas de irregularidades de forma directa y confidencial a la dirección.

Además, aplicamos una estricta política de sanciones y control de exportaciones. Las relaciones comerciales se someten a un proceso de verificación cruzada con la lista consolidada de sanciones de la UE, y seguimos las directrices y los requisitos de licencia de la Oficina Central de Importación y Exportación de los Países Bajos (CDIU). No realizamos transacciones con personas, entidades o países sujetos a sanciones. Cuando se requieren licencias de exportación, estas se solicitan a través de la CDIU y se documentan. La responsabilidad de estos controles recae en [dirección / cargo]. Hasta la fecha, no hemos tenido ningún incidente relacionado con la corrupción o las sanciones.

2. Apoyo a los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos

Apoyamos los principios de las Directrices de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos (UNGPs): respetamos los derechos humanos en nuestras propias operaciones y esperamos lo mismo de nuestros socios comerciales. Como empresa que opera en los Países Bajos y en la UE, sin cadenas de suministro en países de alto riesgo, nuestra exposición a riesgos en materia de derechos humanos es limitada. No obstante, reconocemos nuestra responsabilidad de prevenir los impactos negativos sobre los derechos humanos y de abordarlos cuando sea necesario.

3. Cómo se manifiesta este apoyo

Nuestro apoyo a los Principios Rectores de las Naciones Unidas se refleja en nuestra conducta empresarial diaria: el cumplimiento de la legislación neerlandesa y europea en materia de derechos laborales y derechos humanos, unas condiciones laborales justas, la comprobación de las relaciones comerciales con la lista de sanciones de la UE y una selección cuidadosa de los proveedores.

4. Proceso de diligencia debida en materia de derechos humanos

Nuestro proceso de diligencia debida se ajusta a nuestro perfil de riesgo y sigue los seis pasos de las Directrices de la OCDE para las empresas multinacionales, en consonancia con los Principios Rectores de las Naciones Unidas.

  1. La conducta empresarial responsable forma parte integrante de nuestras políticas: la integridad y el respeto de los derechos humanos forman parte de nuestra política empresarial y la dirección los defiende de forma activa.
  2. Identificamos y evaluamos los riesgos mediante una revisión periódica de nuestra cadena de valor. Nuestros proveedores y clientes se encuentran en los Países Bajos y en la UE, donde los derechos laborales y humanos están protegidos por ley; no tenemos operaciones ni cadenas de suministro en países de alto riesgo. La comprobación frente a la lista consolidada de sanciones de la UE forma parte de la evaluación de todas las relaciones comerciales.
  3. Prevenimos y mitigamos los impactos negativos: a la hora de seleccionar nuevos proveedores y clientes, evaluamos su fiabilidad y el cumplimiento de la legislación aplicable, y en las transacciones de exportación seguimos las directrices de la CDIU, lo que incluye solicitar licencias de exportación cuando así lo exijan las normas de control de exportaciones. Estas comprobaciones se llevan a cabo antes de formalizar cualquier transacción.
  4. Hacemos un seguimiento de la aplicación: la dirección revisa anualmente si el perfil de riesgo de la empresa ha cambiado —por ejemplo, debido a la incorporación de nuevos proveedores, clientes o mercados— y si es necesario actualizar la política; además, se realiza un seguimiento de los cambios en la lista de sanciones de la UE.
  5. Informamos sobre cómo se abordan los impactos y, cuando así lo solicitan, explicamos a las partes interesadas nuestro enfoque, entre otras cosas, mediante cuestionarios y declaraciones como esta.
  6. No obstante, en caso de que nuestra empresa se viera implicada en un impacto negativo sobre los derechos humanos, nos aseguraremos de que se adopten las medidas correctoras adecuadas y aplicaremos las lecciones aprendidas a nuestros procesos.

Dado nuestro perfil de riesgo limitado, consideramos que este proceso es adecuado y eficaz. Se revisa cada vez que se produce un cambio significativo en nuestras actividades o en nuestra cadena de valor.